Un buen viaje en familia no es un viaje de adultos con actividades infantiles encajadas.

Viajar con niños no significa dejar de hacer tu viaje. Significa diseñarlo de otra forma.

Hablar con Nomade

Volver de vacaciones sin haber sobrevivido a una operación militar

Casi todos los padres quieren lo mismo: volver de vacaciones sin sentir que sobrevivieron a una operación militar, y con hijos que guarden memoria del viaje.

Sin que toda la experiencia gire en torno a los niños.

Los niños no tienen que disfrutar de todo. Los adultos tampoco.

Quién nos busca

Padres que quieren seguir viajando después de tener hijos. Familias que no quieren un resort infantil como única opción. Abuelos que viajan con hijos y nietos. Familias con niños de edades distintas e intereses que no siempre coinciden.

La edad cambia el viaje

No es un paquete por edad. Es lo que cambia en la planificación a medida que el niño crece.

  1. Niño pequeño

    El descanso, la rutina y pocos cambios de hotel mandan en el diseño. La ubicación y la configuración de la habitación pesan mucho.

  2. Edad escolar

    Caben experiencias más grandes, con principio, medio y final, y algo de espacio para que el niño elija.

  3. Preadolescente

    Los intereses propios empiezan a pesar. Vale la pena construir momentos que le pertenezcan, no solo a los padres.

  4. Adolescente

    Más autonomía y tiempo libre, e intereses que no siempre coinciden con los de los padres.

Un niño de cinco años y un adolescente son universos distintos.

Para quién tiene sentido

  • Quienes quieren seguir viajando con sus hijos sin renunciar a un viaje de verdad.
  • Quienes no quieren el resort infantil como única opción.
  • Familias con edades e intereses distintos.
  • Abuelos que viajan con hijos y nietos.

Para quién quizás no sea

  • Quien quiere reproducir exactamente un itinerario de adultos y solo llevar al niño.
  • Quien pretende ocupar todas las horas del día porque “hay que aprovechar”.

Lo que más cambia el viaje

Edad
Un niño de cinco años y un adolescente son universos distintos.
Ritmo
Menos cambios de hotel y más tiempo real en cada lugar.
Traslados
Tres horas de coche pueden ser un paseo para un adulto y una tortura para un niño.
Alojamiento
La ubicación y la configuración de la habitación cobran enorme importancia.
Intereses
Hay que construir momentos que pertenezcan a los hijos sin convertir a los padres en acompañantes de su propio viaje.

Nadie tiene que disfrutar de todo

Un buen viaje en familia crea momentos compartidos y también acepta que existan intereses distintos.

No todo museo tiene que recortarse. No todo día necesita un parque. El desafío es encontrar el ritmo en el que nadie siente que solo acompaña el viaje del otro.

Dónde más se falla

  • Querer “aprovechar que estamos allí” y añadir una ciudad más, un museo más, una actividad más. A un niño cansado no le importa si esa atracción tenía cinco estrellas en Google.

Cómo suele ser el ritmo

Una buena mañana puede tener una experiencia principal. Después, almuerzo sin reloj corriendo, algo de espacio para descansar y una segunda actividad corta o espontánea.

Hay días en que salir tarde del hotel es la mejor decisión del itinerario.

Ritmo ilustrativo: cada viaje se diseña para tu familia.

Menos bases, más tiempo

En familia, normalmente preferimos menos bases y estancias más largas. Reducir la fragmentación importa más que la duración total.

La duración se define según tu tiempo disponible y lo que quieres vivir.

Cuándo ir

Aquí el calendario escolar pesa tanto como el clima. No existe una “mejor época” general: cada destino tiene que considerar vacaciones, temperatura, multitudes y la edad de los niños.

Preguntas que siempre aparecen

¿Mi hijo lo va a disfrutar?

Depende mucho más del ritmo y de las experiencias que del destino.

¿Vale la pena llevar a un niño pequeño tan lejos?

Puede valer, siempre que el viaje se construya para eso.

¿Tengo que hacer solo planes infantiles?

Para nada.

¿Cómo viajar con edades distintas?

Alternando prioridades y evitando que todos tengan que disfrutar de todo.

¿Cuántas ciudades caben?

Normalmente menos de las que los padres pondrían al principio.

¿Qué destinos hacen en familia?

Diseñamos viajes en familia en Estados Unidos, Europa y Brasil, entre otros destinos, combinando naturaleza, ciudad y experiencias.

¿Cuántos van, y de qué edades?

Cuéntanos cuántas personas van, la edad de los niños, cuánto tiempo tienen y qué le gustaría vivir a cada uno. El resto lo diseñamos juntos.

Hablar con Nomade